Era recién pasada la media noche, como de costumbre no podía dormir. Recibí una llamada de mi mejor amiga, tenía unas ansias locas por contarme que era lo que había pasado esa noche con su amor; se hicieron una promesa de compromiso futuro. Me dio gusto por ella, pero sé que no pasará y no es que no crea en el amor, es solo que no creo en el amor así.
Después de un buen rato de charla, se nos unió uno de sus "amigos" pretendientes. Él tiene la intensión de conocer a fondo la dinámica que existe en nuestra relación de amigas, algo casi imposible de lograr, chicos, como nota mental deberían tomar en cuenta que las relaciones entre mujeres son sumamente complejas, no me malentiendan, hasta Freud lo escribió así: nos describe como un dark continent para cualquiera que intenta comprendernos, hasta para nosotras mismas somos y seremos siempre un enigma.
Regresando a la falta de credibilidad por su próximo matrimonio:
Han pasado doce meses desde el inicio de su relación, el chico es un adinerado publicista a quien nunca le ha faltado nada, ¡Ni atractivo, pues! Fueron amigos y luego de una situación metafísica se hicieron novios. Ella siempre tenía los pies bien puestos en la tierra. Es una chica más que inteligente. Se aman con loca pasión, tenían la relación perfecta, hasta que llegué.
Su pretendiente Fernando, también es un pequeño burgués descendiente de padres colombianos, pero de nacionalidad 'americana'. Nació en San Francisco en un viaje vacacional como el que acostumbran tomar en ese familia durante cada año. Es un hombre muy atractivo e intelectual, le gusta la física y le fascinan las pequeñas cosas que existen en la vida cotidiana y que por supuesto, pueden explicarse a través de la física.
La historia con Fernando empezó cuando él quiso acercarse a mi para ganarse a mi amiga, ¡Coño! ¿Siempre han de hacer lo mismo? Funciona a veces, hay que admitirlo.
Me hice amiga de Fernando muy rápido; y si de decir verdades se trata, acepto que me gusta. Es un tipo interesante.
Un día camino al parque de Sumapaz, nos encontramos los tres. Él me prestaba atención a mi y no a mi amiga. Ella hervía en celos y cuando me fui lo besó. Fingió que no sabía que era lo que había pasado. Todos sabemos que esa es una gran mentira. Pasan los días y aunque le dio culpa haber corneado a su novio no se ha distanciado de Fernando, eso es lo de menos. Le he dicho que se va a casar y no necesariamente con Claudio, su novio actual, sino con Fernando, a ella le revienta que se lo diga, pero es un presentimiento que se va convirtiendo en seguridad cada minuto que pasa.
En cuanto a mi gusto por él, preferiré siempre mi amistad con ella a quizá una bonita relación...
¡Basura! No puedo esperar a decirle "Te lo dije" mientras la ayudo a acicalarse el día de su boda.